viernes, octubre 26

La semilla



La semilla no puede saber que va a pasar; nunca ha conocido a la flor y ni siquiera puede creer que contiene el potencial de transformarse en algo tan hermoso como una flor.  El camino es largo y siempre resulta más seguro no emprenderlo porque el camino es desconocido, nada está garantizado.  Riesgos y trampas le esperan en el trayecto.  La semilla está segura mientras está escondida dentro de su coraza.
Pero la semilla lo intenta, hace un esfuerzo para salir de la protectora cáscara, que es su seguridad y empieza moverse.  Inmediatamente comienza la batalla: la lucha contra el suelo, las piedras, las rocas. 

La semilla era muy dura pero el brote será muy blando y los peligros serán muchos.  Como semilla hubiera podido sobrevivir durante milenios.  Sin embargo, como brote encontrará muchos peligros, va hacia lo desconocido, va hacia el sol, va hacia la luz, va sin saber dónde, son saber por qué.  Pero se mueve para hacer realidad su destino. 

Convertirse en la flor que está destinada a ser.  Ese es el camino del emprendedor.  Es arduo y requerirá mucho valor.  

Recuerde siempre el ejemplo de la flor.  Cuando enfrente una situación difícil no trate de encontrar a alguien o algo a quien culpar por lo que le sucede, enfrente los retos y crezca.
Esa es la lección de la semilla.  Sea valiente para crecer y convertirse en la persona que está destinada a ser (la flor que está destinada a ser). 

lunes, octubre 22

La discreción

 



En nuestra opinión, la prueba más contundente y la expresión más clara de la sabiduría humana es la difícil virtud de la discreción -no el secretismo- que consiste, fundamentalmente, en la capacidad de administrar las ideas, de gobernar las emociones, y, más concretamente, en la habilidad para distribuir oportunamente las presencias y las ausencias, las intervenciones y las inhibiciones. Es discreto el que interviene cuándo y cómo lo exige el guión.

La discreción es, por lo tanto, una destreza que pertenece a la economía en el sentido más amplio de esta palabra; es una habilidad que, además de prudencia, sensatez y cordura, exige un elevado dominio de los resortes emotivos para intervenir en el momento justo, un tino preciso para acertar en el lugar adecuado y un pulso seguro para calcular la medida exacta, sin escatimar los esfuerzos y sin desperdiciar las energías.

La indiscreción, por el contrario, puede ser la señal de torpeza o de desequilibrio, y pone de manifiesto la incapacidad para gobernar la propia vida y, por supuesto, para intervenir de manera eficaz en la sociedad. Supone siempre un peligro que, a veces, puede ser grave y mortal. El indiscreto corre los mismos riesgos que el chófer que conduce un automóvil que carece de frenos y de espejo retrovisor.

Permíteme que te haga una pregunta. ¿Te ha ocurrido en alguna ocasión que personas que te parecían inteligentes, simpáticas y atractivas mientras guardaban silencio, tras escucharlas hablar te han resultado torpes, antipáticas y desagradables? Las personas prudentes y comedidas nos inspiran confianza; los lenguaraces, por el contrario, nos provocan preocupación por su inconsciencia, tristeza por su irresponsabilidad y temor por el riesgo de que pierdan los frenos, destapen sus vergüenzas, salten al vacío y, lo que es peor, caigan encima de nosotros, nos desnuden y destruyan el patrimonio de nuestra intimidad.

viernes, octubre 19

El ruido...
 



El aturdimiento producido por el estruendo de rumores y de murmullos nos impide apreciar el sentido de una sonrisa complaciente o el significado de un sollozo suplicante. Necesitamos el silencio para, tranquilos, mirar hacia lo alto y para, animados, progresar. Hemos de callar para, serenos, cobrar aliento y para, contentos, seguir la marcha hacia nosotros mismos. Sólo de esta manera transformaremos las actividades en experiencias y escucharemos la música que fluye bajo el arrullo de las palabras.

Si pretendemos evitar ahogarnos en este turbulento mar de confusiones, necesitamos callar de vez en cuando, administrar las pausas y esperar el momento oportuno, para que, con prudencia, paciencia, discreción y templanza, acertemos con la palabra adecuada. Estas virtudes tienen mucho que ver con unas facultades tan escasas como el tacto y el gusto: el tacto cordial y el gusto estético.

Feliz fin de semana!

martes, octubre 9


Un nuevo sueño en proceso.



Hola todos, estoy de regreso!  Perdón por haberme perdido tantos días, pero la verdad y hay algunas cosas que aún no puedo asimilar... sobre todo este tema de pasar de 39 a 40 años.

Y bueno, hablando de cosas un poco menos feas, asuí les presento a Fauno, un sueño que va en proceso de crecer y hacerse tan grande como podamos.

Mi hermana más chica y yo tenemos una pequeña jabonería y fabriquita de productos naturales para el cuerpo.  Estamos en nuestros muy crudos inicios, pero hermos querido aprender todo cuanto se pueda y tenemos planes de aprender mucho más.

Creo que ahora me volverán a ver un poco más por acá, y le iré contando como este pequeño sueño se convierte en algo grande.

Acá, les dejo unas fotos de nuestros jabones.

 
Jabon de avena

 
Jabón exfoliante de café y azúcar

 
Jabón de avena y miel

 
Jabón de zacate limón (lemon grass)

 
Jabón de violeta
 
 
Espero verlos pronto!

Si quieren conocer un poco más de nuestro productos, acá les dejó la dirección de FAUNO

jueves, septiembre 13

990. El dolor más profundo, la situación más extrema...



Generalmente las situaciones más extremas nos llevan a alcanzar mejores cosas, cuanto más debemos sacrificar cuanto más debemos luchar, nos demuestra que tanto podíamos hacer,
 
Cuesta a veces entender el porque sucede una u otra cosa, pero cuando caemos en situaciones extremas, donde nos probamos a sosotros mismos, nos damos cuenta que somos capaces de tanto y de mucho, de cosas mejores, de cosas más valiosas.
 
Esto me ha costado mucho aprenderlo, pero voy en camino, lo divertido y lo difícil es no claudicar en el intento.
 
Que estén muy bien! 

viernes, agosto 10


989.



No es cobardía, es solo nostalgia…

No es que no quiera platicar contigo, es que no quiero abrir más esta herida, que derrama la agonía de un amor a la distancia, que cierra los ojos y calla, mientras las lágrimas brotan en silencio.

Y pensar que, hasta ayer dormía entre tus brazos, soñaba y suspiraba al escuchar el latido de tu corazón, mientras me cobijaba entre tus brazos, sintiéndome protegida.

Pero el adiós llegó, como suele suceder y tuve que dejarte atrás entre lágrimas y un muy estrujado corazón que pedía solo un minuto más a tu lado, pero nuestros cuerpos poco a poco se separaron y sin poderlo evitar nuestras manos se soltaron.

En el trayecto al aeropuerto lloré hasta más no poder, escondiendo mis ojos tras unos lentes oscuros que llenos de pena me acompañan, mientras mi corazón intenta consolarse y le ruega al cerebro que deje de pensar.

Qué será de mi, hasta que nos volvamos a encontrar? Cómo sobreviviré a esta melancolía que me come por dentro cada momento? Cómo suspirar solo imaginando tu voz cuando me susurra al oído?

No es cobardía esto que traigo por dentro, es solo nostalgia de otros tiempos, de otros recuerdos, de otros momentos en los que fui tan feliz.