martes, octubre 3

Mientras espero que anuncien por el altavoz, el momento de salida de mi vuelo, me lleno de ilusiones esperando de nuevo el ansiado momento, se que no e esperas, que no tienes ni la más mínima idea, voy en camino a encontrarme contigo.

Por fin se escucha por el altavoz “pasajeros del vuelo 502, con destino a las ciudades de… (mi corazón salta, ha llegado la hora) favor abordar por la puerta 6 A, pero es hasta que escucho la traducción cautelosamente hecha que reacciono, me levanto lentamente del asiento y me dirijo a la puerta indicada.

En que momento fue que tomé una decisión tan loca, lo único que tengo seguro es que a mi llegada te encontraré. Te conté que hice mi cómplice a tu secretaria…

Durante el vuelo trato de leer un poco, llevo dos libros diferentes conmigo, solo para tratar de distraer mis sentidos. Van pasando los minutos y acumulan horas poco a poco; reviso mi pequeño reloj y siento como si el tiempo se hubiese detenido, se que no es así, pero un tanto incrédula acerco el reloj a mi oído, solo para comprobar que aún funciona. Observo la hora, calculo el tiempo que resta, sumo las horas de diferencia y nuevamente calculo cuanto tiempo resta para llegar a tus brazos.

Recién, el día anterior y sin la más mínima sospecha me contabas que tenías programada una llamada en conferencia con tu jefe, que por esa razón tal vez no íbamos a ponernos en contacto sino hasta tarde en la noche.

Vuelvo a ojear el libro, pero es casi imposible concentrarme, miro por la ventana y no se ve nada más que agua y nubes, la azafata me saca de mis pensamientos, piso una soda, la verdad es que, lo único que en realidad deseo es estar allí, justo frente a ti.

Los minutos pasan, las horas transcurren, de repente se encienden las señales para abrocharse los cinturones y el deseado anuncio de capitán dice que se prepara para aterrizar, comenta sobre el estado del tiempo, la hora local y agradece a los pasajeros por viajar en esa línea aérea. Finalmente el avión se detiene y unos minutos después salgo por la puerta. El corazón se acelera, parece que un poco más a cada paso, recojo mi equipaje, me dirijo a la aduana y allí sonrío y espero; una vez que sellan mi pasaporte y me dan la bienvenida sonrío con el oficial, tomo mis cosas y camino, ya te tengo tan cerca.

Unos pasos más y ya estoy entregándole al taxista la dirección a la que deseo ir, empezamos a avanzar, wow! Que bella se ve la ciudad, los matices con los que se ha pintado el cielo son hermosos y parece que estoy de nuevo sumida en mis sueños, esta vez es el chofer quien me despierta haciéndome muchas preguntas, sonrío y contesto solo unas cuantas; estamos a diez minutos; es lo último que me anuncia. Llegó al hotel, hago el registro, subo a la habitación, que estoy haciendo aquí, ya quiero verte, levanto el teléfono y solicito un taxi. Lista para bajar, vuelvo y levanto el teléfono, esta vez me comunico con ella, con mi cómplice, me anuncia que solo media hora más estarán abiertas las oficinas, que será mejor que me apresure si aún quiero encontrarte allí.

Salgo de la habitación y presiona el botón del ascensor, el tiempo se torna eterno, decido entonces correr por las escaleras, necesito hacer algo más que esperar. Al llegar al lobby me dicen que mi taxi espera; nuevamente entrego en un trozo de papel la dirección y pregunto al chofer si estaremos allí en media hora, el me comenta que el tráfico es alto a esta hora, que va a ser un poco difícil, entonces ofrezco una propina generosa y empezamos a atravesar apresuradamente por la ciudad, a 10 metros del objetivo final diviso el logo de tu compañía, el corazón, este tonto y enamorado corazón palpita tan fuerte que creo que va a salirse.

Ya estoy enfrente, abro apresuradamente la puerta y una campanita anuncia mi llegada, una dulce joven levanta la mirada y me pregunta “la puedo ayudar en algo” esa voz, ella es mi cómplice, hago una presentación rápida y ahora estoy frente a tu puerta, toco un par de veces y escucho tu voz, una vez más como tantas otras veces el tiempo se detiene, de nuevo tu voz, esta vez tomo el pomo de la puerta, aspiro profundo y la abro, allí estás sentado viendo fijamente la pantalla del computador, levantas la mirada; yo te sonrío tímidamente mientras tu me miras con expresión de asombro, tres pasos más y ya estoy entre tus brazos, me dices varias cosas, creo que me regañas por no avisarte de mi llegada, me llamas loca, sueles hacerlo a menudo, me preguntas cuando llegué, como me arriesgué, como tenía la seguridad de encontrarte allí, pero no me suelto del refugio de tus brazos, yo, solo permanecí abrazada a ti, escuchar el ritmo de tu corazón latir ya es casi mi recompensa, el tiempo se detuvo, tal y como me sucede todas y cada una de las veces que estoy contigo.

La puerta, tres golpes secos me regresan a la tierra, de nuevo ella, mi cómplice en toda esta locura, te anuncia que ya se retira, me mira y me sonríe con complicidad, tu nos miras, parece que finalmente terminas de comprender todo y es en ese momento cuando me dices nuevamente loca y me besas…

7 comentarios:

byrongio dijo...

oye¡ en verdad hiciste eso¡ yo de ley despido a la secretaria je,je no mentira.. pero en serio hiciste eso?

Ma. Candela dijo...

jajajajaa si byrongio despide a la secretaria por sapa! :P Linda tu secretaria si yo fuera la novia del jefe le diria dale un aumento!!!
Dragoncita, esta bien chevere tu cuento, me ha gustao mucho... :)

Nahira dijo...

Que linda historia! debe sentirse bonito dar una sorpresa de esas a la persona que quieres o que se la den a uno.
La misma pregunta de byrongio, ¿hiciste eso? porque me encantó!
Beso!

La hormiguita dijo...

Gran sorpresa.
Saludos.

Ludovico dijo...

Y esas sorpresas se van en un latido de corazon.

UN abrazo!

Dragonfly dijo...

:( La verdad es que aún no lo he hecho :( pero es algo que quiero hacer, es más un deseo, un sueño que una realidad, pero en la de menos, por alli le llego.

Besos!!!

Libélula de Acero dijo...

Voto por que te vayas!
Joaquin Sabina canta:
"no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió"
bajo esa consigna me fui de viaje a Europa por 20 días y me quedé un año y medio.
Todos los dias espléndidos.