jueves, febrero 19




Después de 564 entradas... de ratos buenos y malos por acá, de muchas risas y algunas lágrimas, de publicaciones constantes e inconstantes, de todo un poco, como programa de variedades...


Después de miles de palabras de amor y desamor, de cariño, de amistad, de enojo, de felicitaciones de cumpleaños, de pena por la partida de seres queridos.

Después de refunfuñar y maldecir en contra de todo aquello que no puedo, no quiero, no debo o no me da la gana aceptar.

Después de todo lo malo que sé que sucede en el mundo... si, yo también vivo en el planeta tierra, también vivo la inseguridad en mi país, vivo el smog de los carros que dan un arranconazo y te dejan envuelta en una nube de humo negro, también tengo deudas y gastos y no todos los días me brilla el sol.

Pero después de todo ello y de lo "negativo" que puede parecer todo en la vida... sé que la vida vale la pena, cuando te regalan un detalle como el que recibí yo, de mi amiga Gaby... Un "simple" papelito con unas cuantas palabras en lápiz, nada elaborado, ningún gasto mayor a $0.25 centavos de dólar, nada planeado, nada realmente del otro mundo... pero que te llena la vida y te hace sonreír y querer salir adelante... y al fin y al cabo, volver a ver la vida rosa.

4 comentarios:

Ma. Candela dijo...

Yo tambien debo agradecer por tener una amiga como tu... que sabe iluminar mis dias grises con su luz!

bexo!

Ivana Carina dijo...

Hermosa!!!

Qué lindo gesto el de tu amiga!

Un besote!!!

Mar dijo...

Esos detalles son los más queridos, los más recordados. Sin dudas son los que nos dan ganas de seguir.

abrazo

Pablo Mariosa dijo...

Esos pequeños gestos son los que nos alimentan el espíritu, por eso entiendo tu felicidad a partir de algo aparentemente tan pequeño y simple.

Es parte de lo mágico de nuestra condición humana: tenemos un poder de abstracción impresionante. Por eso algo pequeño puede representar y proyectarse en nuestro interior como un tesoro.

El mundo es terrible, al igual que las incertidumbres que carcomen el alma de quienes son muy pensantes. Pero aún así, debemos disfrutar de la vida, porque no hay certezas sobre si habrá otra más, ¿no?

Un beso,

Pablo