viernes, mayo 29

Una historia sobre el trabajo...


Durante mis 14 años en la compañía, podría decirse que he trabajado todos ellos en el mismo departamento, claro que este ha cambiado de nombre, de personal de jefaturas, pero yo sigo aquí y sigo ejecutando prácticamente las mismas labores.

Durante estos catorce años me he encontrado con cinco jefaturas diferentes y muuuy diferentes todas ellas... acá les platico un poco de cada uno de ellos y ya terminarán comprendiendo el porque de T-O-D-O lo loca que estoy.


El primero de mis jefes fue Francisco (el ausente), Chico, como lo solíamos llamar, porque no aceptaba las formalidades ni los tratos "respetuosos" se presentaba a si mismo como "Chico Hernández"... este fue mi jefe ausente, con el nunca se podía contar, nunca estaba cuando se necesitaba y con costos lo veía una vez al día, cuando pasaba a firmar todo lo pendiente.

Eduardo (el loco), porque no lo puedo llamar de otra forma, fue mi jefe más exigente... a el le valía madres la tala de árboles, pero si tenía que corregir una nota cinco veces por una coma mal colocada o porque algo simplemente no le parecía, era perfeccionista, casi tanto como yo y odiaba la mala ortografía y la mala redacción, por otra parte eramos completamente contrarios en cuentión de orden... creo que no conocía el significado de esta palabra. Eduardo era de los que odiaban a la gente tonta, de los que almorzaba y desayunaba conmigo y por si fuera poco me pedía que escuchara sus mensajes del celular y le hiciera una lista de las llamadas importantes... Cuantas veces escuché a su mujer darle cuatro gritos...

Después de Eduardo, vino Alberto (el fresco) y digo fresco porque al man ese NADA le estresaba, nada le preocupaba... ventajas de trabajar con Alberto era que yo hacía y deshacía a mi antojo con respecto a la oficina, el nunca me cuestionaba nada de nada, desventaja enorme, nunca tuve retroalimentación y si las cosas estaban bien o mal, yo solo me daba cuenta cuando venían de vuelta con los resultados. A Alberto de cariño, entre el populacho lo conocíamos como el OSO, por lo grande y peludo, juaz!


Julio (el presumido), estuvo muy poco tiempo como jefatura, de el aprendí algo muy importante y que me "gustaba", que si metías la pata, hasta el fondo, el siempre estaba allí para poner la cara contigo, aparte de ello era presumido, se creía modelo de revista de "Men Health" y no llegaba pero ni al utilero de la revista, sin emabargo, pase buen tiempo peleando con el y otro buen tiempo compartiendo el almuerzo.

Omar (el indeciso) ay Dios! como me costaron los días con el... se que soy perfeccionista y me gusta que todo salga de 10, pero que te hagan cambiar una tabla de excel 50 veces y que aún no esté seguro de si está o no conforme... eso si que es demasiado, además controlador como el solo, HELP!


Por último, Yandell (el exigente), conocido entre el populacho como el cejas... por su poblamiento de vellos en esta área, es creo uno de los más exigentes, no solo porque te tiene confianza y sabe cuanto pupedes dar, sino, porque a veces pareciera "insaciable" el siempre exige más y pide, pide, y pide no solo que demos el 100%, mejor el 150% y tal vez le quedas bien.

Ahora verán, como después de 14 años haciéndo prácticamente lo mismo, pero después de seis jefaturas tan diferentes, a mi como que me empezó a fallar la cabeza y llevo un poco de lo locos de cada uno de ellos.

6 comentarios:

Storm Bunny dijo...

Libe, es que acá no hay jefe normal.

Adolfo Payés dijo...

Es interesante pero comprensivo con el tiempo..

Te dejo mis saludos fraternos con mucho cariño.
un abrazo muy grande

besos

que tengas un buen fin de semana

Ivana Carina dijo...

Naaa, no sé como sobreviviste esos 14 años! jaja!

Besotes y buen finde Dragoncita!!

Fla-q dijo...

Después de 15 años en una compañía y habiendo padecido las peculiaridades e innúmeros jefes, un día, me tocó jefear a mí.
Y basada en la experiencia vivida, le informé a mis empleados:
- Quéjense de mí a gusto. El que venga detrás siempre será peor.

Hoy día, 5 años después de haber dejado aquella compañía, mis ex empleados me siguen llamando para reconocerme cuánta razón tenía =D

Hoy sigo jefeando, y brindando la misma libertad de queja.
Abrazo, linda!

P. Vargas dijo...

Jajaja que buena Dragoncita, la verdad que yo he tenido cualquier cantidad de jefes en cualquier cantidad de trabajos jaja

Hoy por hoy quien esta arriba mío es sinceramente una teja, y mucho de lo que he aprendido es gracias a el, quien nunca me ha visto como un subalterno, sino como su socio, eso es super tuanis...

Cuidate, nos leemos!

LOLA dijo...

GRACIAS A DIOS SOY UNA MUJER FM* Y NO AM*

LOLA CIENFUEGOS


*felizmente mantenida
*asalariada de mier..