martes, febrero 21

952. Por creerme Miguel Ángel
El fin de semana anterior y este que recién terminó, me dediqué a la pintura, a la pintura de brocha gorda, Pinté el clóset de mi recámara, para tratar de darle una nueva ímagen y para renovarlo.
Y claro, cuando uno se cree el Miguel Ángel de la brocha gorda y de paso no querés recibir ayuda, viene las consecuencias.  Como el dolor de espalda que me ando cargando.  Aparte y gracias a las palabras siempre realistas y francas de mi madre "También la culpa la tiene LEDA" (En otras palabras La Edad). Gracias Madre, ya me siento mucho mejor...
En todo caso, debo decir que quedé muy feliz con el resultado final, el dolor de espalda bien valió la pena y mi cuarto cada ves se va viendo mejor.
Cuando tenga una fotografía decente del lugar, se las publicaré.  Por el momento, que tenga un lindo día.

1 comentario:

Storm Bunny dijo...

Tu habitación siempre ha sido preciosa... bueno, digo yo que la he visto una vez y me quedé impresionada por lo ornagizada, limpia y estética que es. :-D La pintada de brocha gorda me toca a mí también, pero a lo Miguelángel, con la Capilla Sixtina, ya que tocará pintar las paredes del apartamento. Ya tengo convencido a Kari de lo genial que serán las paredes color chocolate (ya todos los muebles son blancos, así que no hay problema!), solo que faltará armarse de valor para empuñar valientemente la brocha y el rodillo frente a tanta pared. :P