viernes, octubre 19

El ruido...
 



El aturdimiento producido por el estruendo de rumores y de murmullos nos impide apreciar el sentido de una sonrisa complaciente o el significado de un sollozo suplicante. Necesitamos el silencio para, tranquilos, mirar hacia lo alto y para, animados, progresar. Hemos de callar para, serenos, cobrar aliento y para, contentos, seguir la marcha hacia nosotros mismos. Sólo de esta manera transformaremos las actividades en experiencias y escucharemos la música que fluye bajo el arrullo de las palabras.

Si pretendemos evitar ahogarnos en este turbulento mar de confusiones, necesitamos callar de vez en cuando, administrar las pausas y esperar el momento oportuno, para que, con prudencia, paciencia, discreción y templanza, acertemos con la palabra adecuada. Estas virtudes tienen mucho que ver con unas facultades tan escasas como el tacto y el gusto: el tacto cordial y el gusto estético.

Feliz fin de semana!

1 comentario:

Paula Gir dijo...

Yo estoy intentando, no dejarme llevar por las emocion es del momento. Que dificil tarea!

saludos y muchas sonrisas!!

Pau