lunes, octubre 22

La discreción

 



En nuestra opinión, la prueba más contundente y la expresión más clara de la sabiduría humana es la difícil virtud de la discreción -no el secretismo- que consiste, fundamentalmente, en la capacidad de administrar las ideas, de gobernar las emociones, y, más concretamente, en la habilidad para distribuir oportunamente las presencias y las ausencias, las intervenciones y las inhibiciones. Es discreto el que interviene cuándo y cómo lo exige el guión.

La discreción es, por lo tanto, una destreza que pertenece a la economía en el sentido más amplio de esta palabra; es una habilidad que, además de prudencia, sensatez y cordura, exige un elevado dominio de los resortes emotivos para intervenir en el momento justo, un tino preciso para acertar en el lugar adecuado y un pulso seguro para calcular la medida exacta, sin escatimar los esfuerzos y sin desperdiciar las energías.

La indiscreción, por el contrario, puede ser la señal de torpeza o de desequilibrio, y pone de manifiesto la incapacidad para gobernar la propia vida y, por supuesto, para intervenir de manera eficaz en la sociedad. Supone siempre un peligro que, a veces, puede ser grave y mortal. El indiscreto corre los mismos riesgos que el chófer que conduce un automóvil que carece de frenos y de espejo retrovisor.

Permíteme que te haga una pregunta. ¿Te ha ocurrido en alguna ocasión que personas que te parecían inteligentes, simpáticas y atractivas mientras guardaban silencio, tras escucharlas hablar te han resultado torpes, antipáticas y desagradables? Las personas prudentes y comedidas nos inspiran confianza; los lenguaraces, por el contrario, nos provocan preocupación por su inconsciencia, tristeza por su irresponsabilidad y temor por el riesgo de que pierdan los frenos, destapen sus vergüenzas, salten al vacío y, lo que es peor, caigan encima de nosotros, nos desnuden y destruyan el patrimonio de nuestra intimidad.

3 comentarios:

Princesa Adora dijo...

Excelentee!!!!!!!

Es cierto, la discreción es un VIRTUD!!!!


Cariños!!

Adora

Paula Gir dijo...

Si la discreccion es virtud de muchos pero tambien se aprende con la vida, yo no era tan discreta 12 años atrás y las situaciones que he enfrentado en la vida en el trabajo, me han ayudado un poco. ES muy dificil estar en el punto intermedio, y ser mesurado pero se aprende!

Feliz martes para tí!!

Abbita dijo...

hay que saber cuando debemos de ser discretos.

Igual es algo que se perfecciona con la edad.